miércoles, 16 de julio de 2008

Amor Prohibido, Capitulo 2.

Capítulo 2: Transformación


Eric se levantó, convaleciente. ¿Cuánto habían pasado, cinco, diez, quince minutos? Su cabeza le seguía doliendo debido a la caída del gnomo. Quizá aún le seguía saliendo sangre del golpe… Decidió ir al baño, a mirarse en el espejo. Deambuló hasta el baño, abrio la puerta y…

¡Una sombra! Eric se escondió detrás de la puerta, en el pasillo. La sombra tenía una forma extraña… ¿Un ladrón?

Se asomó lentamente al baño, pero la sombra había desaparecido. Entró rápidamente, y encendió la luz. Lo que vió, le dejó la boca abierta…

En el espejo se reflejaba la imagen de una chica, desnuda, muy parecida a Eric… Pelo rubio y largo, no muy alta, pero un poco delgada, de cerca de 15 o 16 años… No dejaba de mirarla (¿o de mirarse?) al espejo. Se pellizcó para comprobar si no era un sueño… La chica del espejo hizo lo mismo, y se dejo marca en el moflete.

Al final, empezó a bajar la cabeza lentamente para abajo, temiendose lo peor… Sus cabellos le tapaban ligeramente unos pechos bastante grandes.

Eric gritó del susto tan fuerte, que su grito se escuchó en varias manzanas a la redonda.

En ese momento, oyó como en el piso de abajo, alguien metía la llave en la cerradura. ¡Sus padres! ¡No podían verle así!

Rápidamente empezó a buscar ropa que le quedara bien, pero o bien marcaban demasiado sus pechos o directamente, no cabía.

En el piso de abajo, sus padres habían puesto la Televisión. Su madre nunca se perdía la telenovela, y eso le daba una ventaja. En silencio, entró en el cuarto de su hermana, y buscó ropa para poder utilizarla. Aunque se notaba que su hermana era 10 años mayor que ella: ¡Una camiseta le cubría el cuerpo entero!

Decidió no ponerse pantalones ni falda, la camiseta ya llegaba muy abajo. Ningun zapato le sentó bien. Lentamente, salió del cuarto, y bajó las escaleras silenciosamente. Sus padres se habían acomodado en el sofá. Con extremado cuidado, abrió la puerta y salió de casa.

Eric suspiró. ¡Por fín en la calle! Allí ya no le pillarían… ¿Pero por qué se había transformado? Empezó a deambular por las calles… aunque pronto se daría cuenta que llamaba mucho la atención, con esa camiseta gigantescas, y descalzo.

Mientras, en su casa, su Padre había visto el caos causado en los cuartos de sus dos hijos. Rápidamente, por miedo a los ladrones, llamó a la policía.

Eric se sentó pensativo, en el césped de la orilla del río. ¿Qué podía hacer?

Los segundos se convirtieron en minutos, los minutos en horas, y así, pronto se hizo de noche. En Metrópoli, era difícil dormir por la noche en el exterior, ya que el frio invade las calles rápidamente. Y eso pronto lo sufrió Eric en el cuerpo, sobre todo en los pies.

- Madre, que frió… - Dijo, castañeteando.

Al final de la calle, dislumbró el Mega-Centro Comercial, y decidió acercarse. Las puertas estaban cerradas, pero una de las rendijas de ventilación cercana parecía muy suelta.

- Bueno… Es urgencia – Pensó en voz alta.

Abrió la reja y se coló por el conducto. No más de veinte metros adelante, encontró la Salida: El pasillo principal. Abrió la reja y saltó al interior. Se fijó de que algunas tiendas no estaban cerradas, entre ellas… una de ropa. Entró allí, a ponerse algo más cómodo. Buscó en el apartado infantil, pero nada era de su talla. La talla más pequeña de Adultos le venía bien, así que cogió camiseta, chaqueta y pantalón. Intentó coger sujetador, pero no podía enganchar el broche. Tampoco cogió bragas. “Los calzoncillos son más cómodos”, pensó.

Una vez vestido, salió de la tienda. Al lado de esta, había un McDonalds. Nunca mejor para cenar, no tomaba algo desde el almuerzo del cole… Se acercó al mostrador y pidió una Normal sin queso, mientras pensaba como pagarlo. Cuando se fijó que no le contestaban, se dio cuenta de que estaba cerrado, y por lo tanto, la comida tenía que preparársela el mismo.

Encendió la freidora y se puso a buscar los Nuggets. Cuando los encontró, cogio siete y los echó a la máquina. Esta empezó a chisporrotear.

Cuando pensó de que ya estaban calientes, los sacó de la freidora y se los comió. Que rico… Hacia tanto que no probaba una delicia… Una vez terminado, buscó el congelador y sacó un yogur. Después, se limpió las manos y la boca con una servilleta. Salio de la tienda con la tripa llena, de la comida. Empezó a buscar una tienda sin rejas, donde pudiera dormir tranquilo…

Alguna que vendieran tiendas de campaña o sacos de dormir, por ejemplo.

De repente, una luz fuerte iluminó su espalda y todo el pasillo.

- ¡Alto ahí, Lagartona!

1 comentario:

Umiko dijo...

Ola xato!
Q tl?
la verdad esQ asdta aQii me encanta la historia
cuando vas a colgar el capitulo nº 3?
la verdad sQ tengo muxisimas ganas de leerlo!^^
xDD
esta historia es como un vicio^^
enu haber si lo cuelgas prontiko eh?
ii x cierto en este capitulo no has repetido mucho las palabras, como te decia en el comentario del capitulo anterior^^
me alegro mucho, y bueno, nada mas Q contar^^

bye xato!